Algunas ideas optimistas

Por Eugenia Pérez Tomas

#Afinidades Electivas

Listas

Hacer listas es una buena punta para tirar del cordel: Argerich, Berger, Bléfari, Flore, Schanelec. Nombres, libros, títulos, cd´s. Hacer listas como si fuera a dibujar las columnas griegas de mi imaginación. Títulos de libros que no escribí o títulos que me hubiera gustado tanto escribir: El iris salvaje, La pesadora de perlas, El guardián del hielo. Cuando quiero escribir también quiero armar una escena, un ritual que promueva esa escritura: pego afiches en la pared, stickers en un cuaderno, dibujo sobre libros, busco imágenes en internet, leo en voz alta poemas que me deslumbran e investigo a aquellxs artistas que son generosxs con lo que hacen y abren el abanico de sus propios recorridos como dulces carnadas para meterse al mar.

Biblia

John Berger, escritor, crítico y pintor británico; escribe Sobre el dibujo, su primer gran amor creativo. Ese compendio de ensayos, editado y traducido al español por la Editorial Gustavo Gili (2011) en un libro rústico y fundamental. El autor estudia dibujos de reconocidos artistas y pasea con libertad por las formas: del relato al ensayo entrecruzando diálogos, cartas o sus dibujos. Evoca la propia experiencia y estalla nuevos modos de ver. Es una biblia fantástica que me remonta a una escena de la infancia en la habitación teatral donde me reunía con niñas desconocidas para hacer sombras chinas en la pared. Cada jueves iba a la casa de habitaciones grandes, subía una escalera con baranda de hierro y ante mis ojos veía abrirse una sala oscura con pisos de madera y sombreros colgados de la pared; el teatro fue mi primer gran amor creativo. Escribo en los dispositivos tecnológicos, pero también me gusta ese anacronismo de escribir a mano, se parece a dibujar. Berger dice en Sobre el dibujo: «tratar de comprobar si la mano descubre su propio saber moverse y con ello el ajuste del interior y el exterior».

Autocuidado

Para conocer a Flore hay que ir a su nube, a su Instagram (@flore) o, en la mejor de las experiencias, encontrarla en alguna de las tantas ferias de fanzines, arte gráfico e ilustración que solían existir en las ciudades del país y regiones cercanas como Chile, Brasil, Uruguay. Hace algunos años fui hasta su taller en San Telmo a buscar un pequeño parche, del tamaño de mi pulgar, bordado ancestralmente punto por punto, letra por letra y donde un osito con panza de corazón bregaba: «el aborto ilegal asesina mi libertad. Aborto libre, legal, seguro y gratuito». Luego supe que trasladó su estudio a Miramar y cerca del mar la encontré para hacerme de un fanzine que ella mismo editó, Algunas ideas para el auto cuidado, «Escuchar pide aliados y demanda la sensibilidad del resto de los sentidos»y que luego @pupiclub relanzó en Chile; ahí diferentes animales de su universo ponen voz a los consejos: el conejo ¨abraza tu complejidad, amate a vos mismx¨, el ratón ¨si te duele, no lo hagas¨. Pienso en Flore, ilustradora y bordadora, toda ella una sucesión de elecciones y decisiones que la sostienen en equilibrio y al pensarla me devuelve una forma sutil de conexión conmigo misma.  Cuando estoy ensimismada o simplemente desconcentrada salgo a caminar o hago cosas con las manos. Dibujo para concentrarme, para encontrar una ruta y salir. Sigo las huellas de Flore y me conmuevo con sus mundos de miniatura. Los soportes diminutos en los que ella trabaja tienen esa doble sugerencia: lo frágil puede leerse como un mundo dulce o perturbador.

Paz lisérgica

Escribir en silencio, escuchando ruidos del entorno; en un bar, en mi casa con los ruidos de la noche, de la tarde o poner música. Escuchar pide aliados y demanda la sensibilidad del resto de los sentidos. A Martha Argerich me gusta escucharla viendo el video de 1966 donde interpreta a Chopin. La hipnosis que producen su sonrisa y seriedad, sus pómulos brillantes, la boquita al tun tun, pelos, brazos y toda la contorsión que hace en ese pasaje para convertirse en la música que toca. Impacta el antes de la pianista al zambullirse en las teclas, el instante que se toma para concentrarse en lo desconocido y lo que hace después de ese trance de 6´42, cuando sus manos vuelven al reparo de su falda.

Educación sentimental

A modo de agradecimiento eterno, nombrar el disco que marcó la temperatura de una época joven, del sello Feliz año Nuevo Discos, Misterio relámpago (2006) de Rosario Bléfari, trova indie de 13 canciones-poemas. El cd abre con Accidente y cierra con De Una vez. Un mapa de las contradicciones del cotidiano flechadas por luz y bajo eléctrico. Imagino que escribir es también saber acompañar la dinámica de las ansiedades. Para tomar distancia y tomar decisiones, necesitamos tiempo, como dice un verso de Cuaderno: «mucho tiempo de horas destiladas para recuperar el habla».

Coraje y entendimiento

La escritura, tanto sea la que rodeo con un ritual o la que viene como una emergencia, es la experiencia vital y cuando sucede es hermoso.

– ¿Estás bloqueado?

– ¿En mi escritura? No, no paro de escribir, ya no siento «Los estímulos están por todas partes; recortarlos del paisaje general para un encuentro honesto es parte de la artesanía del trabajo»

nada. No soporto ¿vos cómo estás?

– Mal si te veo sufrir.

– Pero no me necesitás. ¿Qué es lo que uno necesita?

– Coraje y entendimiento. Esperanza. Fe.

– Pero, ¿en qué crees?

– En momentos aislados. Por lo general inesperados. Todo es más fácil si sos modesto.

Recorte de diálogos de Nachmittag (2007) de Angela Schanelec, versión cinematográfica de La Gaviota, mi obra predilecta de Antón Chéjov. Además de dirigir el film, Shanelec actúa. Algunas críticas vagas acusan a la artista de haber hecho una película donde no pasa nada. Es una hora y media de aburrimiento delicioso. Una posibilidad de resetear un segmento de la mente y volver de la oscuridad de la pantalla con la cabeza delicada. El origen teatral se filtra entre los planos que parecen flotar sobre aquella voz de la Nina chejoviana:  “cuando creo en mi vocación no le temo a la vida”.

Los estímulos están por todas partes; recortarlos del paisaje general para un encuentro honesto es parte de la artesanía del trabajo: armar una lista, tener registro del propio proceso creativo y mirar de frente las lagunas inciertas.


Eugenia Pérez Tomas estudió dramaturgia en la Emad y Maestría en Escritura Creativa en la Untref. Escribió y dirigió las obras teatrales Las casas íntimas; Rodolfo, Beatriz y Fantasma Unicornio (Libros Drama) y Disparo de Aire (Libros del Rojas). Desde 2017 escribe y dirige en colaboración con Camila Fabbri: En lo alto para siempre en el Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes (2018, 2019) y ¡Recital Olímpico! en el Teatro Sarmiento (2020). En 2019 publicó dos libros: Hacer un fuego, antología de 4 obras por Rara Avis, y la novela Frutas tardías editada por Paisanita.

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