Tiempos oscuros, pequeño manifiesto

Por Andrés Binetti
La vieja figura, esa, la de un cross a la mandíbula, una dramaturgia que arremeta, que ejerza violencia. La peste también, tópico edípico y forma artaudiana, de una violencia que está en los orígenes. Peste, contagio, origen. Contagio que sucede en la boca del actor, de la actriz, cuando habla, cuando la palabra es acción pura, volcada hacia una otredad difusa, una otredad donde estamos los espectadores. El teatro es una forma de condensar el mundo, y el mundo ejerce violencia sobre nuestros cuerpos.
Narrar la violencia primera, posibilidad del bardo de escritorio. Esa evocación, esa metonimia, descripción pura, el personaje en la ventana viendo, contando… Lady Macbeth en estado puro… ver y describir, situación dramática por antonomasia… a la manera de la espada envenenada, el cuerpo agonizante que parla… y dice y se densifica el tiempo, se hace mercurio…
Otra forma de la violencia, a lo mejor, sería pensar en una dramaturgia de la acción, pura plataforma estética, pura posibilidad del cuerpo… el poema a veces es sabio y nos ayuda.
El domador que mete la cabeza en la boca del león ¿Qué busca? ¿La lástima del público? ¿La lástima del león? Busca su propia lástima (…) y el público, ¿está loco? ¿Por qué aplaude?
El público aplaude a esos dos cuerpos juntados en un acto de violencia. Algún día va a pasar que el león muerda y ya no haya aplausos. El resto silencio.
Y todos vemos a ese domador accionando.

 

El circo como teatralidad donde la violencia sostiene al acto. La formidable cachetada del payaso… el cuerpo de la contorsionista forzado a más no poder, el niño mirando al equilibrista y rezando en voz baja:
“Que se caiga”.
Que se caiga…

Pero ¿qué dramaturgia hay en esos relatos? Dramaturgia que no sea del oficio puro y duro.
La violencia como opción para ampliar las convenciones del relato…
Escribir entre la violencia, escribir para la violencia, escribir desde la violencia….
En última instancia, la búsqueda de ampliar. Y acá hago una inversión, probablemente lo que genere más violencia en lo establecido, sea aquel gesto que intenta ampliar los límites de la convención. Todos conocemos ese enojo:
“Esto no es teatro”.«Siempre me gustó la metáfora de la cautiva para pensar al público: la idea de llevarlo a un territorio desconocido, forzarlo a ver paisajes que no vería por su propia cuenta, correrse del turismo teatral.« “Así no se hace Chéjov”.
“Así no se actúa”.
Etcétera…
Es interesante pensar que esos pequeños corrimientos ejercen una forma de violencia creativa aunque no la tematicen, no la pongan en acto literalmente. Pequeña revancha, hacer enojar a los barbudos sabios del teatro…
La pregunta es: ¿qué tipo de violencia? ¿Cómo escribir una dramaturgia de la violencia?
Obras que te dejan sin respiración… obras que sean un golpe directo a la quijada…
No sabemos cómo es eso…
Un intento.
Un tratar.
A lo mejor.
Vivimos tiempos de oscurantismo, nuevamente.
Y el teatro hace eco de eso también.
Romper las modas.
Un teatro que ejerza violencia sobre las modas.
Sobre la repetición de la seguridad. Siempre me gustó la metáfora de la cautiva para pensar al público: la idea de llevarlo a un territorio desconocido, forzarlo a ver paisajes que no vería por su propia cuenta, correrse del turismo teatral.
Forzar los límites del teatro actual, en definitiva, recuperar territorios perdidos…
Radicalizar las formas, condensar…
Buscar… arriesgar.
Un teatro que esté vivo, latiendo, de cara a la sociedad.
Un teatro que dispute.
Escribir para perturbar, una dramaturgia de la perturbación, del corrimiento….
La violencia como herramienta dentro del relato, pequeños estallidos dentro de la obra,
“Esos niños son como bombas pequeñitas”, sentencia el Indio Solari.
Algunas veces me gusta pensar la palabra en teatro con esa imagen, bombas pequeñitas…
Escribir teatro como una furia, como una revancha.
Escribir con la convicción de que cada palabra va a ser un pequeño golpe.
La dramaturgia es pura metonimia, la parte por el todo. A lo mejor el espacio de búsqueda está ahí. Podemos mostrar la parte pero insinuar el todo: entonces el trabajo es construir ese todo. Esa totalidad monstruosa. A lo mejor ahí reside la peste, en esas grietas entre lo contado y lo que no. La zona de lo obsceno, de lo que está fuera de campo pero que con un movimiento magistral podemos traer, siquiera en partes, y poner frente a la mirada del espectador.
Sacrificio y ofrenda en una gimnasia de la acción.
Todo relato tiene otro adentro: a lo mejor la idea fuerza es una dramaturgia de la violencia, un teatro que nos arroje, que sea un cross a la mandíbula del espectador…


Andrés Binetti es dramaturgo, director y docente. Ha estrenado más de veinte puestas teatrales. Entre sus trabajos como autor y director se pueden mencionar: Llanto de perro (una vulgaridad contemporánea), La piojera o un procedimiento justicialista, Opera Anoréxica, Trilogía Argentina Amateur: La Patria Fría, Después del aire y Al servicio de la comunidad (co-escritas junto con Mariano Saba), Una furia patria (dirigida por Mauro Molina), Proyecto Posadas (dirigida por Michelle Wejcman), Levantar fierro (Ciclo Nuestro Teatro-co escrita con M. Saba), Cabeza de Chancho (co escrita con Mariano Saba para el ciclo Teatro Bombón), Ya nadie nota tu dolor, Nadie Mejora, El peor de los públicos (co-escrita con Alejandro Lifschitz), 170 explosiones por segundo, Basavilbaso, Leve contraste por saturación, Sainete radiofónico, La caridad de los extraños, Interior, Noche encuentro, Boca ratón, Petit Hotel Chernobyl y La rascada.  Se desempeña como docente en diferentes cursos universitarios, terciarios y privados tanto en Buenos Aires como en diferentes provincias.  Entre 2016 y 2017 dirigió tres proyectos de graduación de las Universidad Nacional de las Artes (UNA): La rascada. Un teatrito de las orillas; Fortín tomado, un pasado distópico y Las dignidades. Ha publicado varias de sus obras teatrales y ha recibido numerosos premios y nominaciones por su labor artística de dirección y dramaturgia (Trinidad Guevara, Teatro del Mundo, Florencio Sánchez, Teatro XXI, entre otros).